Palabras: Casandra, mi niña querida…
Hoy mi corazón está lleno de emociones que no se pueden explicar con facilidad.
He estado contigo en cada etapa de tu vida… cuidándote, acompañándote, viéndote crecer, incluso en los momentos difíciles, cuando la salud fallaba o cuando la vida exigía más de nosotras. Y cada uno de esos momentos nos unió de una manera que solo Dios entiende.
Para mí, siempre has sido más que una nieta… has sido como una hija.
Y hoy, al verte formar tu propio hogar, no siento que te pierdo… siento que todo lo que sembré en ti floreció.
Eres una mujer buena, fuerte, amorosa, y sé que ese corazón tan noble sabrá cuidar y construir un matrimonio lleno de amor y respeto.
Y a ti Paco , que hoy caminas a su lado, te recibo con cariño y con confianza. Gracias por amar a mi niña, por cuidarla y por elegir compartir tu vida con ella.
Que Dios sea siempre el centro de su unión, que los guíe en los días buenos y en los difíciles, y que nunca les falte amor, paciencia y fe.
Mi niña… aquí estaré siempre para ti, como lo he estado toda la vida.
Los bendigo con todo mi corazón.
Con todo mi amor,
Tu abuelita .